TAREA 3: ESCRITURA
Introducción
La escritura es un proceso por el que
se pasa de la posesión interna de un concepto, idea o pensamiento a su
transformación mediante una codificación de símbolos gráficos, con intención
comunicativa. El desarrollo de este concepto en el aula se enmarca dentro de la
necesaria tarea de aprender a usar la lengua escrita en una gran diversidad de
situaciones (de diferente complejidad) y de géneros sociales.
Cuando hablamos de escritura tenemos
en cuenta la dimensionalidad que tiene este concepto por la cantidad de
subprocesos y operaciones que intervienen. Por ello es fundamental que desde la
escuela se lleve a cabo un trabajo progresivo dirigido a la interiorización y
desarrollo correcto de la escritura. Es necesario entender la diferencia entre
el desarrollo de la grafomotricidad y la caligrafía, cuyo objetivo es meramente
formal y la comunicación escrita funcional que implica aspectos cognitivos
mucho más complejos.
La grafomotricidad y la caligrafía
La grafomotricidad es el control
motor asociado a la grafía, que implica direccionalidad, tono muscular,
coordinación visomotora y ubicación espacial. Se trata de un aprendizaje lento
y complejo que debe iniciarse en edades tempranas y se debe tener en cuenta el
desarrollo evolutivo global del niño. Encontramos tres factores que se
relacionan con este proceso adquisitivo de la grafomotricidad y, por tanto, que
el maestro debe tener en consideración: los factores físico-fisiológicos, los
factores psíquicos-cognoscitivos y los factores socioculturales.
La caligrafía hace referencia a la “buena
letra” y se trata de una proyección de la grafomotricidad. Es decir, cuando los
niños son capaces de trazar todos los grafemas de forma adecuada, la escritura manuscrita
debe seguir entrenándose y desarrollándose con dos objetivos fundamentalmente:
legibilidad y claridad.
Hay que tener en cuenta varios
aspectos que inciden en el desarrollo de la grafomotricidad y caligrafía y que,
siendo el niño/a consciente de ellos, permitirán controlar las acciones de su
cuerpo. Si es capaz de dominar todos estos elementos, la mejoría de la
caligrafía será sencilla y casi inmediata. El alumno se sentirá más cómodo y
motivado por la mejoría que ha logrado. Estos aspectos son:
- La postura y el movimiento gráfico: el alumno debe estar cómodo y adquirir una postura correcta, debe tener un mobiliario adecuado a su edad, un correcto control de su muñeca. También debe tener el papel correctamente colocado y sostener el lápiz en la posición correcta.
- La presión: deben estar relajados y coger correctamente el lápiz.
- La velocidad: a medida que pasan los niños van cogiendo velocidad para copiar y esta es una de las causas del empeoro de la caligrafía, porque la cambian para poder escribir más deprisa.
- El ritmo: depende del movimiento de los dedos, se adquiere al igual que la velocidad, con el tiempo.
Actividad para mejorar la caligrafía
La actividad propuesta está destinada
a mejorar la caligrafía de un niño/a concreto en el aula utilizando la técnica
del modelado.
ESTRATEGIAS DE MOTIVACIÓN
Como maestra es vital conocer a cada
uno de nuestros alumnos, saber sus gustos, aficiones, problemas y donde
necesitan refuerzo. Así podemos reforzar lo que necesiten, pero de una manera
motivadora, que despierte su interés y adaptada a sus posibilidades y limitaciones
para evitar frustraciones.
En el caso práctico se trata de un
niño de 2º de primaria al que le encantan los cuentos, se disfruta mucho
escuchándolos y leyéndolos. Por ello se ha optado por utilizar la estrategia “ensalada
de cuentos” donde mezclaría algunos elementos (personajes, lugares,
acontecimientos, etc.) de sus cuentos favoritos creando finales que le
resultasen sorprendentes e inesperados. Se puede también hacer elegir al niño los
cuentos que desea mezclar y así se siente más parte de la actividad.
Con esta estrategia sabemos que vamos
a conseguir no sólo que mejore, sino que lo haga mientras disfruta de sus
historias favoritas. Se puede añadir que el personaje principal sea el para motivar
más. No sería más extenso de dos o tres
frases, porque si no se haría aburrido para el niño.
MATERIALES
El lápiz que escogería sería un lápiz
de grafito triangular ya que ayuda a coger el lápiz correctamente y a corregir
posturas incorrectas. El tamaño es más grueso por lo que también favorece la
presión correcta; y la mina al ser blanda ayuda a que escriban sin hacer mucho
esfuerzo y a evitar tensión.
Se utilizará si es necesario también
un corrector de plástico mientras dure la actividad.
El tipo de papel será de pauta
Montessori, ya que tiene el rayado ideal para la caligrafía: los límites superior
e inferior sirven de referencia para trazar formas ascendentes (“l”) o
descententes (“g”) de las letras.
PROCESO DE TRABAJO
La técnica del modelado consiste en
que el maestro/a le proporciona un texto al alumno/a para copiar diariamente y
así poder ir observando su evolución.
El proceso de la actividad sería el
siguiente: la maestra en un momento del aula de trabajo autónomo (donde la
maestra suele acercarse a ayudar a aquellos alumnos/as que tengan mayores
dificultades) le contaría el trocito de historia perteneciente a cada sesión y
posteriormente se lo entregaría escrito. El alumno escribiría en su cuaderno las
frases del cuento del día copiándolas del escrito que le ha entregado la
maestra.
Considero que en esta actividad es
importante que la duración sea corta, de unos 5 o 10 minutos, para evitar frustraciones
y cansancio.
EVALUACIÓN Y AUTOEVALUACIÓN
Para evaluar esta actividad es muy importante
que la maestra observe (desde la distancia) al niño para observarle, además de
recoger su trabajo para ver la evolución. La rúbrica sería la siguiente:
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0
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1
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2
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OBSERVACIONES
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POSTURA
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MOVIMIENTO
GRÁFICO
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PRESIÓN
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VELOCIDAD
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RITMO
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Por último, se adoptaría también una
autoevaluación, ya que así podemos no solo darnos cuenta de la sensación que
tiene el propio niño de su proceso de mejora, sino también hacerle partícipe en
él.






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